Una esperanza para Tirza

31 Ene 2019

Tras sufrir un fatal accidente, la vida le dio a Tirza una segunda oportunidad para seguir adelante y nunca rendirse.

Monterrey.- El 26 de junio de 2018,  la vida de Tirza del Carmen Flores cambió drásticamente a causa de un accidente automovilístico que desastabilizó su vida y la de su familia.

Tirza tiene 54 años de edad y es originaria de San Pedro Sula en Honduras, en donde se desempeña como defensora de Derechos Humanos.  A causa del lamentable accidente, Tirza sufrió una perforación en el abdomen, fracturas en el fémur, pie derecho y hombro izquierdo, heridas que pusieron en peligro su vida.

En primera instancia y, por poco más de un mes, recibió atención médica en un hospital de Honduras, sin embargo, ante la falta de servicios de salud en su país, con el paso de los días su estado de salud se hacía más complicado. Afortunadamente, el 1 de agosto de 2018, por gestiones de distintas compañeras de su trabajo y de la ‘Congregación de las Hermanas de la Misericordia’, Tirza obtuvo una esperanza más de vida, pues viajó hasta Monterrey, al norte de México, para acceder a los servicios de CHRISTUS MUGUERZA Hospital Alta Especialidad.

Hoy, han pasado cinco meses 22 días desde que Tirza ingresó a CHRISTUS MUGUERZA. Con nostalgia recuerda como ha sido su evolución y como ha recobrado su fuerza. Al llegar, fue diagnosticada con una fuerte infección intestinal, lo cual desencadenó una sepsis, es decir, una enfermedad causada por una infección que ha ocasionado una respuesta anormal en el organismo y que pone en peligro la vida del afectado.

Ante este diagnóstico, Tirza fue sometida a diversos procedimientos para eliminar la sepsis. Durante este tiempo, el apoyo de su familia fue vital, sus tres hijos dejaron Honduras para estar con ella en todo momento, lo cual aligeró el peso de su estancia en el hospital.

Durante estos meses, en medio del dolor y la angustia, Tirza aprendió a valorar el esfuerzo de quienes la rodean, de su familia y del equipo médico y de enfermería quienes mano con mano han contribuido a que Tirza recupere su calidad de vida.

“Mi atención ha estado a cargo de un equipo médico fabuloso, muy profesionales y, sobre todo, con una calidad humana muy grande. Realmente, todos estos meses que he estado hospitalizada me han permitido valorar muchísimo su labor, y bueno me siento muchísimo mejor, ya puedo movilizarme, ponerme de pie y dar pasos, lo cual, tenían muy pocas posibilidades de que pasará” mencionó Tirza.

Durante estos meses, Tirza aprendió a valorar el esfuerzo de su familia, del equipo médico y de enfermería.

Los médicos también han aprendido de Tirza

A lo largo de su instancia en Hospital Alta Especialidad, Tirza ha sido atendida por diferentes médicos, uno de ellos ha sido el Dr. Carlos Herrejón, quién afirma que ella ha respondido muy bien a los tratamientos, pues Tirza es una paciente que sigue al pie de las letra las indicaciones que los médicos le dan y, sobre todo, mantiene una actitud positiva más allá de la adversidad.

“La fortaleza como mujer tan grande y todo el conocimiento que yo tuve de lo que ella hace en su país sobre los derechos humanos y todo lo que ha ayudado a la gente, la verdad a nosotros nos da mucha satisfacción y no únicamente a mí, sino a todo el equipo”, afirmó el Dr. Carlos Herrejón.

Por otra parte, el médico internista Germán Velarde Magaña, quien también apoyó a Tirza desde su ingreso en el hospital, habló de la entereza de Tirza por no rendirse y siempre conservar su nobleza.

“Yo le diría a Tirza que no cambie, que siga permaneciendo con ese corazón de niña pequeña e inquita, de siempre hacer, de buscar; la felicitó por la familia que ha tenido, por la calidad de hijos que tiene, además, le recordaría que el límite de todo es el que ella se proponga”, exclamó el Dr. Velarde.

Tirza ha sido atendida por excelentes médicos, los cuales le han ayudado a conservar una actitud positiva más allá de la adversidad.

El cobijo de una familia

Para Carmen Aidé y Daniel Antonio López Flores, hijos de Tirza, la decisión de venir a México fue muy difícil, sin embargo, el amor por su madre y el aferrarse a la esperanza que CHRISTUS MUGUERZA les daba los ayudó a decirse y, hoy, al ver que poco a poco, Tirza recupera su fuerza, están muy agradecidos y el recuerdo de aquellos días de incertidumbre y miedo se va desvaneciendo.

“Fueron noches de angustia y de dolor, era difícil en Honduras, pues ella no mejoraba y cada día que pasaba su vida estaba más en riesgo, por lo que llegar aquí, fue empezar a sentir ese sueño, ver su seguridad, verla mejorar y en el momento que la vimos de pie, caminar, sentada y ya haciendo sus cosas mucho más tranquila, es increíble”, expresó Daniel Flores.

Ahora, el siguiente paso para Tirza es la rehabilitación, este proceso lo seguirá haciendo de la mano de CHRISTUS MUGUERZA y, aunque está consiente que viene un período difícil, mantiene la idea de que todo puede lograrse si se confía en uno mismo.

“Yo creo que, sobre todo, hay que tener mucha paciencia, nunca perder la esperanza, mientras hay vida, hay esperanza. Es importante tener fortaleza, alegría y amor de las personas que están alrededor, pues cualquier situación se puede superar”, finalizó.

 

Conoce más de Tirza en el siguiente video: 

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