Cristopher, una vida que inspira a luchar contra la escoliosis

29 Mar 2018

Monterrey.- Para Catalina Flores (Caty) y Raúl Silva saber que se convertirían en padres de Cristopher fue una gran alegría. Mes con mes acudían a las revisiones médicas para asegurarse que Cristo, como ellos llaman a su hijo, estuviera bien. Al séptimo mes de embarazo el médico les dio una noticia que cambiaría drásticamente su vida.

El diagnóstico médico fue hidrocefalia, un padecimiento comúnmente conocido como “agua en el cerebro”, en el que la acumulación de líquido dentro del cráneo provoca la inflamación del cerebro.

“Como madre pues sí me dolió demasiado porque mi embarazo yo lo llevaba totalmente normal y ya en el séptimo mes ya cuando faltaba poco, pues me dicen que venía con eso y así muy fríos me dijeron que ni me hiciera ilusiones de él porque era un ‘producto’ que no se iba a lograr”, explicó Caty, mamá de Cristopher.

A los nueve meses de embarazo Cristo nació. Una gran alegría llegó a la vida de sus padres, pero también llegó el mayor de sus retos: hacer lo posible para que Cristo tuviera una esperanza de vida. A partir de entonces, iniciaron un ir y venir en hospitales, cirugías y consultas con médicos especialistas, que han hecho de éste un largo y duro camino.

“Dolió verlo cuando en vez de que se lo dieran a su mamá (durante el nacimiento), se lo llevaran a un quinto piso, en área intensiva del Hospital Universitario y pues duele mucho verlo ahí en una incubadora, sondeado, en un área donde los bebés están en peligro de que pase algo malo y ahí es donde empezamos a conocer más de Dios”, explicó Raúl.

Con una semana de vida, a Cristo se le practicó una cirugía para tratar la hidrocefalia, sin embargo, a tres semanas de esta operación, los médicos le detectaron una enfermedad en el corazón, la cual podía erradicarse sólo con cirugía.

“Esa operación nos dolió más porque yo recuerdo que después de la cirugía salimos a verlo, lo metieron a Cuidados Intensivos y ahí se nos puso realmente muy mal. Ahí fue donde realmente nosotros empezamos a buscar a Dios, entonces fue un proceso muy difícil, pero a través de esto nos ha enseñado muchas cosas”, dijo Caty.

Contra todo pronóstico y contando con un par de semanas de vida, Cristo salió victorioso de estas dos cirugías. Hoy, a nueve años de ellas, sus papás lo describen como un niño feliz, bondadoso, que le gusta bailar, convivir con las personas, y, que pese a su condición, su gran corazón lo ha llevado a disfrutar de la vida y enfrentarse a otra batalla: la escoliosis.

“La escoliosis siempre estuvo desde pequeño y nosotros estuvimos pidiéndole mucho a Dios. Sabemos que son cirugías muy costosas y pues honestamente nosotros no contamos con la solvencia para cubrir un gasto tan grande, pero orábamos a Dios y le pedíamos”, mencionó Raúl.

La Tercera Jornada de Cirugías de Escoliosis, la esperanza para Cristo

Cuando Caty se enteró que en CHRISTUS MUGUERZA Hospital Alta Especialidad realizarían una jornada quirúrgica para atender a pacientes con escoliosis, inmediatamente inscribió a su hijo. Para su sorpresa, Cristo fue aceptado como candidato a cirugía y tras una serie de estudios y consultas, los médicos de Hospital Alta Especialidad y de Global Spine Outreach le confirmaron su cirugía.

Debido a la curvatura de la columna vertebral de Cristo, uno de sus pulmones es de menor tamaño y oprime su corazón. Ahora, gracias a esta cirugía, los pulmones de Cristo crecerán con normalidad y no ejercerán ningún tipo de fuerza sobre su corazón, por lo que se evitarán problemas cardíacos a futuro.

Aunado a esto, Cristo tendrá una mejor postura que le permitirá caminar mejor y tener mayor confianza y seguridad ante los demás.

“Doy gracias a Dios por la vida de los que participan, que colaboran en todo esto, porque es de bendición para muchos, para los pequeños, porque es su estado físico, el mejorar su calidad de vida, pero a la vez para los padres, el ver una mejoría en un hijo créanme que es algo sorprendente”, mencionó Raúl.

“Es bueno todo esto, yo le decía a mi esposo ¿recuerdas hace cuatro donde estábamos?, porque también pasamos por la misma situación que Cristo estaba internado donde yo tenía que quedarme con él todo el día y mis desveladas, fue un martirio muy grande en esa ocasión y aquí desde que nos dijeron ‘se van a quedar los dos’ nos alegró bastante, porque siempre nos hemos mantenido unidos”, explicó Caty.

En CHRISTUS MUGUERZA Cristo y sus papás han encontrado la esperanza que tanto buscaban. La cirugía de escoliosis fue todo un éxito y ahora tanto Caty como Raúl están más que listos para iniciar una nueva vida al lado de su hijo, quien les ha enseñado a no desistir ante la adversidad, es por ello que desena cumplirle a Cristo sus más anhelados sueños como el de conocer a su jugador favorito André-Pierre Gignac, delantero de Tigres y que con él pueda conversar en francés, un idioma que se esfuerza por aprender y así intercambiar un par de palabras con el jugador.

“Es nuestro hijo único, lo amamos con todo nuestro corazón y sí ha sido muy difícil, pero sabemos que a través de todo esto viene algo mejor. Ahorita lo estamos viviendo, esto que ustedes están haciendo, la calidad de vida que le están dando a mi hijo es algo que no sé cómo pagarles, yo agradezco todo lo que hacen, a la gente que hace posible esto, yo no me voy a cansar de agradecerles. Me siento una mujer muy bendecida”, finalizó Caty.

 

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