“He venido a dar vida y vida en abundancia.” Juan, 10,10
Soy Jaime Arturo García. Fui adoptado.
Para muchos la palabra adopción produce temor o ternura, para otros es algo desconocido. Para mí significa una decisión de amor, gratitud y confianza en Dios.
No juzgo las circunstancias que mi madre biológica debió pasar. No la conocí. Lo que si puedo decir que en su acto de valentía y de respeto por mi vida me dio la oportunidad de vivir, de sentirme amado y de amar. Cuando a muchas otras madres en el mismo caso les asalto la terrible tentación del aborto como alternativa. Debió sufrir mucho. Quizás tuvo confusión y no habría sabido qué hacer. Cuánto dolor y angustia debió sentir. Pero me amó y lucho por mí.
Señor te pido perdón por las veces que me he olvidado de orar por ella, por su salvación. En mi corazón no hay rencor, no hay dolor. Solamente Tú, mi Dios, conoces en profundidad el alma y la vida de ella. Bendícela.
Para mis papás adoptarme significó un acto de amor, de entrega y de felicidad. Soy el hijo primogénito, ese niño que tanto soñaron. Soy el hijo que vino a llenar el vacío y a colmar de ilusión sus vidas. Cuánta generosidad hubo y hay en ellos.
La adopción cambio mi vida y al conocer, amar y servir a Dios cambio mi eternidad. Mi vida es el primero de los bienes recibidos de Dios y es el fundamento de todos los demás.
Así como yo, todos los niños del mundo tienen el derecho al don de la vida, a ser amados y amar; a proyectarse, a trascender, a cumplir sus propios ideales y a ver realizados sus sueños; a mirar que en el cielo tenemos al Padre Dios, a la Virgen y a seguir las huellas de Jesús.
Todos los campos son necesarios.
Derechos Reservados CHRISTUS MUGUERZA® 2012 | Términos y condiciones | Protección de datos
Sitio Web diseñado y programado por La Gran Corporación